Bendecido Año Nuevo!

El año del Jubileo llega a su fin, pero no termina la esperanza que este Año nos ha donado: ¡seguiremos siendo peregrinos de esperanza! Hemos escuchado a san Pablo: “Porque nuestra salvación es en esperanza” (Rm 8,24). Sin esperanza, estamos muertos; con la esperanza, vamos a la luz. La esperanza es generativa. De hecho, es una virtud teologal, es decir, una fuerza de Dios, y como tal genera; no mata, sino que da a luz y renace. Esta es la verdadera fuerza. Lo que amenaza y mata no es fuerza: es arrogancia, es miedo agresivo, es maldad que no genera nada. La fuerza de Dios hace nacer. Por eso, finalmente, quisiera decirles: esperar es generar.

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