Seguir a Cristo significa ir tras Él y estar de paso en el mundo, porque “no tenemos aquí ciudad permanente” (Heb 13,14). El creyente es siempre un pároikos, un residente temporal, un huésped, dondequiera que se encuentre (cfr. 1Pe 1,1; 2,11; Jn 17,14-16)” (Instrucción Erga Migrantes Caritas Christi No. 16). Esta realidad del creyente como residente temporal y huesped del mundo la experimenta con mayor profundidad el inmigrante, aquel que ha abandonado su país y ha venido a establecerse a otro, movido especialmente por el deseo de mejores condiciones de vida para él y los suyos.

 

Ahora bien, la migración no es un hecho aislado y poco frecuente,por el contrario constituye un fenómeno de proporciones mundiales que afecta de manera permanente y estructural la vida social, política, económica y religiosa de distintas sociedades. Dentro de estas sociedades se encuentra la holandesa que en las últimas décadas ha experimentado el flujo masivo de inmigrantes de diversa procedencia, entre los cuales se destacan los de origen español y y latinoaméricano.

 

Dentro de esta realidad de la migración y como respuesta a la atención pastoral que reclamaban las familias católicas hispanohablantes presentes en Amsterdam y alrededores comenzó a configurarse la Parroquia Hispanohablantes San Nicolás.