El Papa Francisco instituye el ‘Domingo de la Palabra de Dios’

El Papa propone que se instaure un domingo “completamente dedicado” a la Palabra de Dios.

El Papa Francisco instituye el “domingo de la Palabra de Dios”, a través de la Carta Apostólica en forma de Motu Proprio, titulada Aperuit illis, estableciendo que el III Domingo del Tiempo Ordinario esté dedicado a la celebración, reflexión y divulgación de la Sagrada Escritura.

La Oficina de Prensa del Vaticano dio a conocer el nuevo documento en la mañana del lunes, 30 de septiembre de 2019.

El Papa Francisco propone que se instaure un domingo “completamente dedicado” a la Palabra de Dios, “para comprender la riqueza inagotable que proviene de ese diálogo constante de Dios con su pueblo”, expone en las primeras líneas de la carta, compuesta por 15 puntos.

Así, el Santo Padre expresa su deseo de “dedicar concretamente un domingo del Año litúrgico a la Palabra de Dios”, que “nos permite, sobre todo, hacer que la Iglesia reviva el gesto del Resucitado que abre también para nosotros el tesoro de su Palabra para que podamos anunciar por todo el mundo esta riqueza inagotable”.

Lee el Motu Proprio del Papa Francisco aquí.

Actividades de inicio de octubre

El 4 de octubre a las 19:30 horas en la casa parroquial se reanuda el curso bíblico y seguirá en las siguientes fechas:
(4) – 18 de octubre
15 – 22 de noviembre
13 – 20 de diciembre

– A partir del Domingo 6 de octubre comienza el servicio de guardería para los niños durante la Santa Misa de las 13:00 horas

El 6 de octubre comienza el nuevo curso de catequesis para la preparación del sacramento de la confirmación.
Los domingos a las 14:30 horas.

El 8 de octubre a las 19:30 horas en la casa parroquial comienza el nuevo curso de catequesis para la preparación del sacramento del matrimonio y seguirá en las siguientes fechas:
(8) – 15 – 22 – 29 de octubre
12 – 19 de noviembre
3 – 10 – 17 de diciembre

Cosas que no debes hacer en Misa y tal vez no lo sabías…


  1. No llegues tarde
    Recuerda que Dios te está esperando para colmarte de Su amor, darte Su perdón y un abrazo; hablarte al oído, decirte lo que necesitas oír… Te ha apartado un lugar en Su mesa, no lo dejes esperando…
  2. No vistas provocativamente
    No uses prendas que puedan distraer o provocar (escote, minifalda, shorts, mallas)
  3. No entres sin saludar al Señor
    Al llegar persígnate. El está allí, feliz de verte. Agradécele haberte invitado.
  4. No te dé pena hacer reverencia o genuflexión
    Si pasas frente al altar, que representa a Cristo, haz reverencia. Si pasas frente al Sagrario, donde está Cristo, haz genuflexión (toca el suelo con la rodilla).
  5. No masques chicle ni comas o bebas
    Sólo se permite agua sola, en caso de necesidad por cuestión de salud.
  6. No cruces la pierna
    Se considera una postura poco respetuosa. Que tu cuerpo exprese tu devoción.
  7. No vale que una misma persona proclame la Lectura y el Salmo
    Si ves que sólo hay un lector o lectora, ofrécete a leer, porque las Lecturas y el Salmo deben ser proclamados por distintos lectores (dos entre semana y tres en domingos o días festivos, cuando hay Segunda Lectura).
  8. No añadas frases cuando lees las Lecturas o el Salmo.
    No leas las letritas rojas ni digas: ‘Primera Lectura’ o ‘Salmo responsorial’, o ‘Segunda Lectura’. Y al final no digas: ‘ésta es la Palabra de Dios’, porque no es explicación, sino rúbrica divina. Sólo di: ‘Palabra de Dios’. Tampoco digas: ‘respondamos al Salmo’; pues no es recitación, el Salmo es en sí la respuesta a la Primera Lectura.
  9. Nunca recites el Aleluya
    No te adelantes a decir; ‘Aleluya Aleluya’. Espera unos segundos, y de seguro alguien lo cantará, y si ni el padre ni nadie canta, omítelo, pero nunca lo recites.
  10. Antes de la proclamación del Evangelio, no te persignes
    Sólo debes signarte (trazar tres cruces pequeñas, en frente, labios y pecho).
  11. No respondas en plural cuando el Credo se hace en forma de preguntas
    Quien preside pregunta en plural: ‘¿Creen en Dios Padre Todopoderoso?’ No respondas: ‘sí creemos’, pues la fe es personal. Responde: ‘sí creo’.
  12. No recojas la colecta durante la Oración Universal
    La colecta se recoge durante la presentación de los dones (cuando todos están sentados y quien preside sirve el vino en el cáliz, bendice a Dios por los dones del pan y el vino, y se purifica las manos).
  13. No te levantes durante la presentación de los dones
    A veces alguien se levanta y por imitación se levantan otros; tal vez al ver al padre levantar el cáliz y la hostia creen que es la Consagración, pero no lo es.
  14. No te arrodilles apenas termine el ‘Santo’
    Hay que esperar a que quien preside la Misa ponga ambas manos por encima del copón y el cáliz y pida al Espíritu Santo que transforme el pan y el vino en Cuerpo y Sangre de Cristo. Ése es el momento de arrodillarse (si hay campanita, es ahí cuando la tocan).
  15. No te sientes durante la Consagración
    Si no te puedes hincar, quédate de pie, pero sentarse, a menos que sea por enfermedad o ancianidad, es falta de respeto a Cristo, que se hace presente en el altar.
  16. No digas nada en voz alta durante la Consagración
    Hay quien en la Consagración dice en voz alta: ‘Señor mío, Dios mío’, pero distrae a quienes están haciendo su propia adoración en silencio.
  17. No digas en voz alta: ‘Por Cristo, con Él y en Él…’
    Es parte de la Plegaria Eucarística y sólo le toca decirla a quien preside la Misa.
  18. No te muevas de tu lugar para ir a dar la paz
    Sólo debes dar la paz a quienes están junto a ti, no a los de otras bancas. Tampoco aprovechar para ir a felicitar o dar pésame.
  19. No comulgues si no te has preparado
    Debes haber guardado el ayuno eucarístico (no haber comido o bebido nada, ni mascado chicle, una hora antes de comulgar), y no tener pecado grave.
  20. No te formes a comulgar sólo en la fila del sacerdote
    Jesús está presente en la Hostia Consagrada, sin importar si lo da el sacerdote o un Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión, que es una persona que ha recibido una preparación especial, ha sido instituida por el obispo, y cuenta con la autorización de la Iglesia para distribuir la Comunión en Misa y llevarla a ancianos y a enfermos.
  21. Después de comulgar, no platiques con los demás
    Tras comulgar, regresa a tu lugar y habla con el Señor, al que acabas de recibir.
    Si no pudiste comulgar, haz una Comunión Espiritual y habla con Él.
  22. Cuando acabó la distribución de la Comunión no sigas cantando
    Se debe terminar el canto con la última persona que comulga, para dar tiempo a que haya un silencio sagrado que permita a cada persona entrar en diálogo con Dios.
  23. Que tu celular no sea distracción
    Al llegar a la iglesia pon tu celular en silencio. No te pongas a textear ni a hablar por el celular, porque te distraes tú y distraes a los demás. Dedica toda tu atención al Señor, que te está dedicando toda Su atención a ti en esta cita de amor que es la Misa.
  24. No desatiendas a tus pequeños
    Enséñalos a disfrutar estar en la casa de su Padre Dios, y a saberse comportar.
  25. No te salgas antes ni igual que como llegaste
    No te pierdas le bendición con la que se te envía al mundo a dar testimonio en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Y sal con un propósito nuevo que haya inspirado en ti el Señor, para edificar en el mundo Su Reino de amor.
    Artículo originalmente publicado por Desde la fe